Imágenes se hacen reales
Erase
una vez un pequeño chico de 10 años de edad que le gustaba mucho leer, aunque
era de un pueblo muy pobre esa era una de las pocas que sus padres le habían
enseñado y el estaba muy agradecido con ellos.
Cada
semana sus padres conseguían un libro nuevo para él y, como de costumbre, lo
terminaba súper rápido y se le hacía eterna la semana hasta que le llevaran
otro.
Como
el pequeño chico tampoco tenía recursos para ir a la escuela no tenía amigos y
aparte era muy tímido. Una vez en la noche pasó una estrella fugaz y el pidió
un deseo, ese deseo era: poder hablar con los personajes de sus cuentos.
Pues
paso una semana para que sus padres le llevaran el libro y el empezó a leerlo,
no tardo demasiado en darse cuenta de que cuando menciono al primer personaje
de su libro, ese personaje era un pequeño perrito, el perro apareció en su
cuarto y el grito a su mama, le dijo que un perro se había metido en la casa y
su mama le contesto: no hijo tengo la puerta cerrada, debes estar alucinando
con ese medicamento que di para la tos; como el chico se asusto cayó en la
cuenta de que el mismo había pedido un deseo y se hizo realidad. Se dio cuenta
y empezó a mencionar a todos los personajes que él quería de sus libros, solo a
los buenos ya los malos también eran malos en el mundo real, su mama no se dio
cuenta ya que ella nunca entraba en la habitación del niño. Así que el chico
empezó a jugar con todos sus personajes, tenía amigos tales
como: un perro, una
ballena, un soldador, un soldado, el teniente Dan, y a su mejor amigo el
músico.
Por
accidente una noche menciono a un terrible dragón y quiso acabar con todos ya
el dragón era un personaje malvado, pero por fortuna el niño todavía tenía el
libro a su lado y menciono a un caballero para que matara al dragón.
Después
de ese día el deseo, por el bien de su familia, que nunca más los personajes se
hagan realidad.
FIN
Cuento por Leopoldo Vargas


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