martes, 5 de mayo de 2015

Imágenes se hacen reales 

Erase una vez un pequeño chico de 10 años de edad que le gustaba mucho leer, aunque era de un pueblo muy pobre esa era una de las pocas que sus padres le habían enseñado y el estaba muy agradecido con ellos.
Cada semana sus padres conseguían un libro nuevo para él y, como de costumbre, lo terminaba súper rápido y se le hacía eterna la semana hasta que le llevaran otro.
Como el pequeño chico tampoco tenía recursos para ir a la escuela no tenía amigos y aparte era muy tímido. Una vez en la noche pasó una estrella fugaz y el pidió un deseo, ese deseo era: poder hablar con los personajes de sus cuentos.
Pues paso una semana para que sus padres le llevaran el libro y el empezó a leerlo, no tardo demasiado en darse cuenta de que cuando menciono al primer personaje de su libro, ese personaje era un pequeño perrito, el perro apareció en su cuarto y el grito a su mama, le dijo que un perro se había metido en la casa y su mama le contesto: no hijo tengo la puerta cerrada, debes estar alucinando con ese medicamento que di para la tos; como el chico se asusto cayó en la cuenta de que el mismo había pedido un deseo y se hizo realidad. Se dio cuenta y empezó a mencionar a todos los personajes que él quería de sus libros, solo a los buenos ya los malos también eran malos en el mundo real, su mama no se dio cuenta ya que ella nunca entraba en la habitación del niño. Así que el chico empezó a jugar con todos sus personajes, tenía amigos tales
como: un perro, una ballena, un soldador, un soldado, el teniente Dan, y a su mejor amigo el músico.
Por accidente una noche menciono a un terrible dragón y quiso acabar con todos ya el dragón era un personaje malvado, pero por fortuna el niño todavía tenía el libro a su lado y menciono a un caballero para que matara al dragón.
Después de ese día el deseo, por el bien de su familia, que nunca más los personajes se hagan realidad.
FIN 


Cuento por Leopoldo Vargas 


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