En una tarde que
parece no desaparecer
Donde el sol brilla
sin cesar
Y las aves comienzan
a entristecer
Y algunos otros solo
cantan a la par.
Deseando que
Aunque parezca
imposible
Caiga una lluvia que
Me haga invisible.
Como su hubiese sido
ordenada
El cielo cayó
Con esa tormenta tan
desesperada.
Por Leopoldo Vargas


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